Foto: Tina Reiter

Muchas bibliotecas públicas en Nicaragua no son lugares de promoción de lectura sino parecen como “cárceles de libros” – una expresión adecuada que inventó Eduardo Baez, director de la Fundación “Libros para Niños”. Y él tiene razón. No hay acceso directo a los libros, hay que pedírselos a una bibliotecaria y después se puede leerlos en una sala austera, sentado en sillas incomodas y solamente para un tiempo limitante. La Biblioteca Alemana Nicaragüense Bertolt Brecht libera a los libros de su archivo y ofrece dos categorías de préstamo externo: un préstamo de lo mejor de la literatura mundial expuesta en la sala principal (por ningún costo) y un préstamo de nuestra colección de más que 14.000 libros en idioma español (por solamente 10 US-Dólares anualmente)

Anuncios